RESOLUCION SOBRE EL CONTROVERTIDO Y ACTUAL PROBLEMA DE BULLYING

Finalizando el año judicial 2019/2019, se ha notificado al departamento de derecho penal de este despacho, la Sentencia 57/2019, de 25 de julio, dictada por el Juzgado de Menores nº 1 de Logroño (La Rioja), que condena a tres menores por la comisión de un DELITO DE TRATO DEGRADANTE previsto y penado en el artículo 173.1 del Código Penal; y a dos de ellos, además, como responsables en concepto de autor de un DELITO DE OBSTRUCCIÓN A LA JUSTICIA, previsto y penado en el artículo 464.2 del Código Penal, en concurso real con un DELITO LEVE DE LESIONES del artículo 147.2 del mismo texto legal; habiendo quedado la cuantificación de la responsabilidad civil derivada del ilícito penal, diferida para ejecución de sentencia a fin de poder establecer, con precisión, le evolución y duración de las lesiones psíquicas que le fueron causadas.

Alrededor de dos millones de menores sufren bullying en España, una cifra que puede representar tan solo la parte visible del iceberg, ya que muchos niños sufren en silencio el acoso y maltrato de sus compañeros. el miedo a denunciar, la ley del silencio, la falta de valores sociales y, en ocasiones, la escasa formación de los docentes son algunos de los ingredientes del caldo de cultivo donde el acoso escolar campa a sus anchas. “El bullying es un monstruo con cara de niño”, así lo define Iñaki Zubizarreta, ex jugador de baloncesto de la selección española, que sufrió acoso escolar en su infancia, por lo qeu estuvo a punto de suicidarse. “El acoso escolar es un maltrato entre iguales. Se mantiene en el tiempo y con clara intención de hacer daño a la persona que lo sufre. a veces, no hay que poner una mano encima, pero uno de los acosos más duros es el de aislar al niño/a del grupo, marginarle y dejarle cada vez más solo“, aclara Zubizarreta.

El acoso escolar tiene muchas caras. simplificarlo en dos bandos, víctima y acosador, descarta la posibilidad de abordar y prevenir esta lacra social de manera adecuada. Detrás de un niño/a que sufre bullying hay personas de su entorno que guardan silencio, docentes y adultos que desconocen la situación de la víctima, bien sea por falta de comunicación o de implicación, padres que protegen a sus hijos acosadores, una sociedad sin valores donde prima la competitividad despiadada y la ley del más fuerte, además de un sistema educativo que todavía no ha encontrado la forma de abordar de manera adecuada los casos de acoso escolar.

En este caso concreto, y según se recoge en la sentencia, los menores expedientados venían mostrando un continuo comportamiento violento y agresivo sobre la víctima, con intención de degradar su persona y humillarlo, prevaliéndose del temor que le inspiraban y dicho comportamiento se manifestaba con collejas, empujones y golpes, pero sobre todo con insultos, tales como “maricón de mierda”, “gilipollas”, “retrasado” o “inútil” y obligándole a hacer lo que no quería bajo amenazas de pegarle. Y, como en la mayoría de supuestos, la situación afectó emocionalmente a la víctima, que optó inicialmente por el silencio, lo que repercutió en su rendimiento académico, dejando finalmente de acudir al Colegio. Fue el personal de la Unidad de Salud Mental Infantojuvenil, que le diagnosticó un trastorno mixto ansioso-depresivo, quien puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Menores, iniciándose el Expediente de Reforma que ha quedado ahora resuelto.

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